Armar una biblioteca es una tarea hermosa y desafiante a la vez.
Desde las primeras, nacidas en los templos de antiguas culturas como la asiria, fenicia y egipcia hasta la de nuestros días transcurrieron milenios, cargados con sueños, utopías, dioses, imperios y descubrimientos asombrosos.
Algunas bibliotecas fueron innegables faros de luz de su tiempo, como la de “Alejandría”, y otras ficcionales como la de “Babel”, imaginada por Jorge Luis Borges.
Los soportes usados para guardar la información fueron cambiando: piedras, tablas de arcilla, papiros, codex, pergaminos, libros, films, Internet.

Hoy, con la llegada de la biblioteca virtual, podemos alojar en algún lugar remoto e inasible, llamado servidor, el conocimiento a preservar.
La última tecnología se convirtió en el salvoconducto imprescindible para cuidar la memoria de todos.
Lo seguro parece habitar en lo invisible.
Casi una prueba de fe para la mayoría de nosotros, pero también una oportunidad única para abrazar a millones de personas a la vez.
Las bibliotecas, como grandes reservorios de la producción simbólica de la humanidad, sean materiales o virtuales, anclan su identidad no sólo en la colección, organización y uso de sus materiales sino también y fundamentalmente en la mirada y el propósito de quienes las crean.
Cada una, a partir de una lógica propia, despliega su “hilo de Ariadna” para proponernos recorridos únicos a través del frondoso laberinto de sus obras.

La biblioteca de NETSPIRIT presenta una serie de textos y videos que nos introducen en el campo de la espiritualidad, en franca resonancia con los últimos descubrimientos de la ciencia.
Opera como una herramienta abierta a la experimentación y al cambio, como un puente que conecta experiencias, reflexiones y descubrimientos tanto personales como colectivos.
Al inspirarnos a expandir nuestra conciencia nos participa de otros mundos, que en verdad siempre estuvieron aquí. En síntesis, esta biblioteca resuena con la “buena nueva” de una comprensión de la realidad fundamentada, como nunca antes había sucedido, por la convergencia de la Ciencia y la Espiritualidad, el reencuentro de la razón y el espíritu.

Los invitamos a recorrerla.

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